El desafío de plantearnos frente a la empresa con un listado de peticiones se cumplió... es más, incluso nos atrevimos en llegar a la huelga. Gracias a esto aprendimos y conocimos, de otros y de nosotros mismos.
Nos dimos cuenta que nos faltó un trabajo previo como organización. Que hubo cosas que no se dijeron en el momento oportuno y que suele haber personas que abusan del poder que se les otorga cuando la base, en este caso nosotros como trabajadores, lo permiten.
Pasada la tormenta, las aguas vuelven a su cause... pero aún están las huellas de esta inundación. Corazones lastimados y un sentimiento de decepción. Pero la experiencia queda para ambas partes. Nosotros como sindicato, o grupo negociador pagamos el noviciado, pero de todas formas conocimos nuestras capacidades y la empresa, por su parte, ya sabe que no aguantaremos que nos pase a llevar eternamente.
De todo esto sacaremos aprendizajes, aunque quizás hoy es muy pronto para verlos claramente.
Personalmente estoy muy contenta de haberme atrevido, gracias a eso siento que puedo contar con muchas más personas de las que creía antes.
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